viernes, 28 de mayo de 2010

@

Me extraña testigo, que viviéndolo no saques la pieza. Que tarde llegaste. Me sorprende testigo. Anduviste por ahí, atravesando cada desorientación, cada llanto, cada altibajo. Cada pérdida del futuro camino. Pero acá estás. Como se dice, mejor tarde que nunca. Me alegro de que al fin hayas llegado, esta vez, estás perdonado. Pero sólo esta vez, por ser la primera. Contame cómo es que decís que te fue. Solo pido un momento. No me contestes a la primera. [No sabría que decirte a vos. No te preocupes esto no es para la primera. Ni yo se como me fue, ni siquiera sé si está terminado. Pero como sabes vos que está terminado?] Yo tampoco lo sé, lo supuse, pero no se por qué. No me preguntes. [En fin, no tenemos nada de qué hablar entonces] Te equivocas. El infinito nos espera testigo. Serás testigo? Uno es esclavo de sus palabras, dicen, quiero llegar a ser el amo. [Dificilmente será, cuánta confusión, no veo más que repleta confusión] Vamos testigo, el infinito nos espera. Seguirás siendo testigo?