Siempre supe que esperaba nada, y que podía pasarme la vida en el mismo lugar, sin ningún otro sentido que el propósito de alguna vez tenerte. Pero me doy cuenta de que no llegó a doler lo que creí que iba a doler... A lo mejor porque muy dentro mio, el inconciente me dice que todavía estás ahí. Pero yo no pido nada, ya no quiero nada, ya no espero nada.